Escribir ciencia ficción

La residencia

Droide médico GH-7

―Sigo sin orinar, necesito más comprimidos…

―Ya ha tomado la dosis máxima, señor, si la sobrepasa, sus riñones se colapsarían irreversiblemente.

―¿No están ya dañados?

―Sí, señor, pero uno de ellos mantiene una funcionalidad cercana al quince por ciento.

―¿Y sigue sin funcionar la máquina de diálisis?

―Sí, señor, la corporación ha decidido no repararla debido al alto coste de los repuestos.

―Claro, están deseando que me muera, para cerrar esto… ¿Cuánto tiempo me queda?

―El cálculo más optimista son dos meses, señor, si se mantiene la funcionalidad de su riñón al nivel actual.

―¿Y no puedes hacer nada más que darme esos comprimidos?

―Me han ordenado que le evite cualquier incomodidad, pero que solo utilice los medios a mi alcance para prolongar su vida.

―Eso lo hacen para evitar demandas… Morir en un geriátrico vacío con la única compañía de un droide de la serie G es una maldita forma de hacerlo…

―Serie GH, señor… GH-7, para ser más exactos.

―¿Y qué más da?… Tu fea cara mecánica será lo último que voy a ver antes de irme de este mundo.

―¿Quiere que encienda la pantalla para que pueda ver rostros biológicos?

―No, gracias… ¿Cuál es el saldo de mi cuenta?―Doscientos veinte créditos.

―Son… unos seis meses de residencia, y yo solo voy a durar dos meses, a lo sumo… ¿Cuánto cuesta una prótesis de riñón?―La más económica, mil quinientos créditos.

―Entonces ya estoy muerto.―¿No conoce a nadie que pueda darle ese dinero?

―No tengo familia, y todos mis amigos han muerto… Quizá sea hora de que vaya a hacerles compañía…

―¿Puedo hacer algo para ayudar?

―Dímelo tú, que eres un droide de la corporación… ¿Me pondrían una prótesis tus dueños?

―Seguro que no, señor… Mantienen esta residencia en funcionamiento solo debido a que están obligados a respetar su contrato, y están perdiendo mucho dinero.

―Sí, por eso les interesa que me muera cuanto antes… En fin…, si voy a durar solo dos meses, me gustaría darme unos lujos… Pide una botella de vino de Liria y una langosta de Rigalt en salsa azul, creo que llegará con el excedente de mi cuenta.

―Si ingiere esos alimentos, su expectativa de vida disminuirá radicalmente.

―¿Y qué más da ocho que tres semanas?… Ahora que caigo… ¿Por qué no les pides a tus dueños que incluyan la langosta y el vino en el menú? Diles que así podrán cerrar antes la residencia.

―Lo haré señor, espere… Aceptan la proposición… ¿Tomará el vino en el desayuno?…

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